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LA RUTA DE LOS MOLINOS
Este itinerario comienza, en la calle Ibarrekozubi, que parte de la recta de Gautegiz Arteaga tomando una desviación a a derecha al llegar desde Gernika. Se pueden dejar los coches en el aparcamiento de la plaza, junto al ayuntamiento.
Continuando por este camino se puede observar la construcción reciente de varias viviendas residenciales de alta calidad y se llega a un pequeño puente, que ha dado el nombre a la calle, se cruza y se comienza a ascender, teniendo siempre enfrente el monte Ereñozar hasta llegar a una curva pronunciada, punto en el que hay que desviarse de este camino ya que de lo contrario nos llevaria hasta las cuevas de Santimamiñe.
Continuando con el itinerario, se llega al caserío Jaunsolo, tras haber tomado otra desviacion hacia la izquierda desde el camino que conduce a Santimamiñe. En este caserio hay un cruce de caminos, del que se toma el de la mitad, sendero estrecho que entre vegetacion desciende hacia el caserio Barrenerrota, antiguo molino del siglo XVIII-XIX.
Del molino de Barrenerrota y continuando por el lateral de este, sin cruzar el arroyo se llega a Oleta, molino y antigua ferreria. Desde Oleta se continua el camino y se llega a Goyene o Goienerrota, molino harinero que no funciona desde 1940, a pesar de que mantiene un arco de desague y rueda de paletas de piedra.
Desde este se continua hasta el ultimo molino, o mejor dicho el primero segun el origen de las aguas. Se trata del molino de Ojangoiti, antigua ferreria, mantiene un arco de desague, antepara y cauce.Para ello se toma un sendero que asciende antes de llegar a Goienerrota.
A pocos metros del edificio de Ojangoiti se encuentra la cueva y manantial que origina el cauce del que todos estos molinos se servian.Proximo al molino y ya en el otro lado del arroyo se encuentra el caserio Oiangitxi, por el que se debe pasar pasar para ir de regreso al pueblo. Tras subir una cuesta pronunciada y girando a la izquierda,pasaremos por la iglesia de Santa Maria de la Asuncion, desde la iglesia y por un camino rodeado de muros, que albergan jardines de las casas, llegamos a la plaza del pueblo, punto de nuestra partida.
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